Descripción
El origen del domaine se remonta a 1922, cuando Louis Jacob, bisabuelo de Laurent y Frédéric Féry, plantó las primeras raíces de esta aventura vitivinícola.
Sin embargo, es casi setenta años después cuando la propiedad cambia de rumbo de forma decisiva. Jean-Louis Féry, abogado de éxito en Lyon, decide dejar la toga entre semana para enfundarse botas de campo y devolver grandeza al viñedo familiar.
Lo hace con determinación y visión: adquiriendo parcelas en algunos de los terroirs más codiciados de Borgoña. Gevrey-Chambertin, Puligny-Montrachet, Vosne-Romanée, Corton-Charlemagne… nombres que para cualquier amante del vino suenan a susurro de leyenda. Tres décadas de trabajo silencioso y estratégico culminan en un patrimonio vitícola de 31,5 hectáreas.
En 2022, Jean-Louis cede el testigo a sus hijos Laurent y Frédéric. Un relevo generacional que no se limita a una formalidad: marca el inicio de una nueva fase, más moderna, más experimental y más ambiciosa.
Certificados en agricultura biológica desde 2011, los Féry han apostado también por prácticas biodinámicas: cubiertas vegetales, respeto por los ciclos lunares, y un firme deseo de preservar biodiversidad y patrimonio genético.
En los últimos cinco años, el domaine ha iniciado un programa de selecciones masales, recuperando material vegetal histórico, una práctica que pocos productores llevan a cabo con tal rigor.
En la bodega, la apuesta es clara: levaduras indígenas y crianza en madera cuidadosamente seleccionada, complementada con ánforas de gres para aportar precisión y pureza aromática.
El resultado son vinos que hablan sin artificio, que vibran, que muestran fruta tersa, acidez viva y un equilibrio que conmueve.
