Los hermanos Seckinger, apenas alcanzando sus 30´s, son el paradigma de la nueva ola de viticultores alemanes que vienen pisando muy fuerte. Los tres hermanos se ocupan juntos de la bodega: Jonas lleva el sombrero en la bodega, Philipp se encarga del cultivo de los viñedos y Lukas se ocupa principalmente de la administración y la organización. Desde el principio, los chicos trabajaron con uvas procedentes de los mejores parajes del Palatinado en los alrededores de Deidesheim.
Ampliaron cuidadosamente sus viñedos, recultivaron terrazas cubiertas de maleza al borde del Haardt y las plantaron con Riesling para resaltar claramente las características de cada lugar. Los viñedos están repartidos entre Deidesheim, Königsbach y Ruppertsberg. La vendimia manual es algo natural para los Seckinger. Tras un periodo de maceración, las uvas se fermentan espontáneamente con levaduras naturales en madera, seguido de una fase de reposo sobre las lías completas. Cada vino recibe el tiempo que necesita.
El siguiente paso lógico fue la conversión al cultivo ecológico, seguida de la conversión al cultivo biodinámico en 2018, para trabajar lo más cerca posible de la naturaleza y poder embotellar vinos naturales y auténticos con firma propia. Mención aparte merecen sus chardonnay, sin duda en la cima de lo catado hasta la fecha de esta varietal con matrícula alemana. Se podría pensar que el cambio climático está favoreciendo más a unas zonas que a otras y en este caso salta a la vista quienes son los beneficiados.