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Para Diego Conterno, el vino es pasión, interpretación y arte. El vino refleja la identidad de un terruño: en este caso, las Langas de Monforte d’Alba. Conterno ha estado considerando los viñedos, las uvas y el vino desde este punto de vista durante más de treinta años. En 1982, comenzó una exitosa empresa con sus primos Claudio y Guido Fantino, que duró hasta el año 2000. Con el comienzo del nuevo siglo, Diego se sintió preparado para enfrentar nuevos desafíos. Como resultado, fundó su propia bodega con su nombre, un nombre que encarna toda la experiencia de un hombre que conoce íntimamente su tierra y su gente, y cuya pasión por la viticultura sólo ha crecido con el paso de los años.