Kamil Barczentewicz

Polonia, ¿el futuro del vino? (1ª parte)

Si bien el título de este artículo podría tener ciertos tintes distópicos, no se trata de generar ningún pánico añadido a los numerosos ya existentes. Nuestra intención es ofrecer unas pinceladas sobre la producción y el consumo del vino en Polonia, y la realidad emergente que representan, con sus retos y oportunidades, los llamados Cool Climate Wines.

Los vinos de clima fresco son aquellos elaborados a partir de uvas cultivadas en regiones con un clima más frío, al sur de las latitudes 37,5° sur y al norte de la 37,5° norte. Estas áreas suelen tener temperaturas más bajas durante el periodo de maduración de las uvas, lo que resulta en una maduración más lenta y una mayor acidez, favoreciendo la producción de vinos frescos, ligeros y de menor graduación.

El vino no es un recién llegado a Polonia. La tradicional fiesta del vino «Winobranie» (vendimia) se celebra todos los años desde 1852 en la ciudad de Zielona Góra (Grünberg). A unos 50 kilómetros, en la Silesia polaca occidental, los monjes cistercienses del Klasztor Paradyż (Monasterio del Paraíso) establecieron los primeros viñedos ya en 1250.

Como nos apunta el wunderkind de la vinicultura polaca, Kamil Barczentewicz:

“La viticultura en Polonia tiene profundas raíces históricas, pero las perturbaciones políticas y climáticas —como la Pequeña Edad de Hielo, las Particiones, las guerras y el comunismo— borraron la continuidad durante siglos. El verdadero comienzo de la era moderna se produjo en 2009, cinco años después de nuestra adhesión a la Unión Europea y la adopción de la legislación vinícola comunitaria. Ese año se produjeron los primeros vinos polacos registrados oficialmente. En aquel momento, había menos de 40 hectáreas de viñedos. Hoy, según KOWR, esa cifra ha crecido hasta aproximadamente 900 hectáreas, un aumento de casi 30 veces en poco más de una década. También somos uno de los pocos países europeos donde el consumo de vino sigue creciendo, sobre todo entre las generaciones más jóvenes”

En apenas 20 años, el vino polaco ha pasado de cero a una realidad colorida, efervescente y muy prometedora, con la sensación de que solo es el comienzo. Los viñedos polacos se encuentran entre los más septentrionales del mundo, situados por encima del paralelo 50. Sin embargo, pese a lo que se pueda pensar, la maduración de la uva no está siendo su mayor desafío.

 

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